DE LOS NOMBRES DE UN CLUB A LOS PROYECTOS DE UNA EMPRESA DEPORTIVA
INVITACIÓN
o A superar el predominio de la apariencia, de la anarquía directiva, el paternalismo improductivo, la emocionalidad en las decisiones, la confusión en el rol de directivos: son hinchas o son directores técnicos?, persiguen y representan sus intereses o los de un equipo y de una institución?,
o A erradicar el desarraigo de Directivos, Jugadores, Socios y Empleados,
o A vencer el temor al cambio y al compromiso con un enfoque Moderno de Gestión como empresa deportiva y del espectáculo/ no de club social y recreativo con un equipo de fútbol.
o A dejar atrás el conformismo y pasividad ante el continuismo, y las ilusiones de supuestos mecenazgos, apellidos .
o No creer en las profecías de los salvadores del antiguo testamento de la institución y
o A evitar la reproducción de otro mal de la política nacional: los delfines verdes en el Acuario de la Vásquez Cobo
El Reto: un sentimiento verde, un pensamiento con coherencia mediante acciones en busca del éxito deportivo y económico de una organización socialmente sana, símbolo del trabajo en equipo y una actitud ganadora de Cali.
LA APARIENCIA
Pareciera que el proceso de elección de la Junta Directiva en el Deportivo Cali reflejara la incapacidad crítica y de compromiso de una gran masa de socios para asumir la crisis por la que se está pasando tanto en lo organizacional como en lo deportivo y presentar propuestas que permitan establecer la necesidad de renovación de cuadros directivos, examinar críticamente la situación y proponer un enfoque de gestión empresarial deportivo y del espectáculo.
La recurrencia en cada fase electoral a buscar desesperadamente nombres con relativo lustre y poder económico, es creer que el desarrollo de la organización y el éxito deportivo se logran con una simple búsqueda de nombres antes que de propuestas y programas que revelen el conocimiento del deporte, del negocio del fútbol y con el tiempo necesario para dirigir una organización que demanda una serie de cambios estructurales y funcionales. El desafío es doble, de un lado superar la percepción y metodología decadente de elección en un club social y de otro, entenderse y comprenderse como una empresa del fútbol, con una amplia base participativa de diferentes sectores de la comunidad caleña.
Es curioso que reiteradamente en la historia reciente, este proceso electoral en el Deportivo Cali se caracterice por la tradición de las elecciones en los clubes sociales apoyándose en la promoción y presentación de nombres con perfume de supuestos mecenazgos y de alientos refinados de experiencia en alta gerencia. Esta práctica de carácter excluyente es un desconocimiento de la capacidad y el derecho que tienen los hombres y mujeres de la institución a aspirar a renglones representativos con base en los principios de equidad, igualdad y justicia. Los clubes, organizaciones empresariales y hasta las ONG hoy en día se preparan y eligen a sus directivas examinado los proyectos que retan la sostenibilidad, la productividad, la rentabilidad, el éxito y la estabilidad social.
Paradójica e irónicamente, el Deportivo Cali, una institución que tiene como actividad principal la producción de un espectáculo basado en el rendimiento deportivo, no examina en detalle, ni las propuestas, ni los resultados. Ha venido haciendo gala de una permisividad con la mediocridad, un síntoma peligroso que ya ha llevado a la quiebra a clubes sociales que no son parametrados por el éxito deportivo. Por ello cuestionamos la supuesta fortaleza electoral de otras épocas por considerarla anacrónica y porque aunque haya triunfado en el pasado inmediato, no han podido confirmarse en la practica ya que los fracasos, los desaciertos (costo beneficio de las negociaciones en su conjunto) y los continuos escándalos, no han permitido demostrar la capacidad para liderar exitosamente esta organización deportiva, que cuenta con los mayores presupuestos sociales y de sostenimiento en el fútbol colombiano.
Contrasta el hecho de que el gran caudal electoral de los socios se deje guiar por la promoción de nombres con base en los anacrónicos reconocimientos de un supuesto éxito económico y social antes que de la capacidad para dirigir una empresa deportiva. Entiéndase la responsabilidad de una junta directiva de una empresa para liderarla y guiarla al éxito, tarea que no es exclusiva de un gerente. En el Deportivo Cali hasta ahora el rol del gerente se asemeja al de un director administrativo y no al de un alto ejecutivo con capacidad de gestión deportiva y empresarial y de interlocución ante unos miembros de junta. Al revisar la historia de las Juntas Directivas recientes que contaban con los atributos que se exhiben como fortaleza de campaña, se ve como la mayoría por no decir casi todos sus miembros, tanto los de poder económico, como los de Nombre y los de Empresa han pasado sin pena, ni gloria y sin derramar generosidad con la institución. Quizás para mejorar sus relaciones publicas, políticas o con algún sector de la crónica deportiva. Su paso se podría asimilar al de encender unas Luces de Navidad en Abril o en Agosto, pero que se funden en Diciembre. Nada más distante del éxito deportivo que dicho modelo.
En las empresas deportivas del siglo XXI la apariencia nunca corresponderá a la esencia de una organización ni a la capacidad de sus miembros. En una empresa medida por el rendimiento y el éxito, lo postizo, no puede generar identidad, ni expectativas reales de logro. La esperanza de una supuesta generosidad es una proyección del paternalismo del pasado y de una gran desconfianza en la capacidad de gestión. Es creer que todo se arregla con dinero y con influencias, si fuese así, las empresas de familia y de tradición (que no han quebrado) tendrían el éxito económico asegurado sin mayor esfuerzo más que el de la cuenta corriente y el de la posición social. El éxito que han logrado ha sido por que se han rodeado de profesionales con capacidad de gestión. Cuantos no hay que sin ser de nombre y tradición, con iniciativa, capacidad y profesionalidad hoy en día no solo disfrutan sino que siguen trabajando por la prosperidad y el éxito. El éxito no es una cosecha de nombres, es el resultado del trabajo y de la profesionalidad.
LA ANARQUÍA DIRECTIVA
El ente directivo de una organización tiene la responsabilidad de constituirse como un equipo de trabajo con la tarea de fijar el norte, orientar el rumbo, definir políticas, establecer metas y responder por los resultados. En la Asociación Deportivo Cali parece que el trabajo en equipo es desconocido, cada quien tira por su lado, que ser desleal con el presidente de turno es la mejor carta de presentación – en la actual junta hay personajes con esta tradición y ya es una característica de su gestión, y con esa ‘pretensión golpista’ continúan abriéndose paso. Esta actitud y este estilo refleja una dura realidad: los primeros rivales del deportivo Cali están en su junta directiva. Esas fisuras y rivalidades repercuten en las relaciones e interacciones entre empleados, técnicos y jugadores y el desconcierto del hincha.
Irónicamente una organización deportiva que esta llamada a ser un modelo de trabajo en equipo, de liderazgo colectivo, de solución proactiva de los conflictos, en el caso del Deportivo Cali es el ejemplo de lo que no debe ser una organización y menos el nivel de dirección. Los planes estratégicos y tácticos han quedado solo en el papel, subordinados a las acciones cargadas de emocionalidad propias del fervor de un hincha y no de la racionalidad de un directivo que verdaderamente este comprometido con la institución antes que con sus pasiones, entiéndase preferencias, desavenencias, gustos o disgustos. Bajo este marco lo que ofrece una junta directiva es desorientación, perdida de rumbo, incertidumbre e inseguridad en todos los estamentos de la institución y particularmente en su nómina de jugadores entre los que se reproducen las divisiones por ser de una u otra cuerda de poder o pertenecer al grupo de hijos adoptivos del “dueño” de la institución.
Los anteriores aspectos son la primera explicación de por que el Deportivo Cali no alcanza a ser una empresa moderna, ni un equipo de fútbol exitoso, se asemeja a un club social del siglo pasado, con un equipo de fútbol con subgrupos y el manejo de una gran tienda comercial en la que se valoran más los resultados inmediatos antes que los logros de procesos, más las amistades que el juicio crítico, más las intenciones que los resultados. Por eso en el Deportivo Cali frente a los fracasos, los escándalos, las derrotas, los errores en contrataciones y su impacto económico, pareciera que no tiene dolientes y menos responsables. El Deportivo Cali no es un espacio de compensación social ni de unidades recreativas, ni de vitrina personal.
El Deportivo Cali debe entenderse como una empresa deportiva, el no comprenderse así se podría calificar como una irresponsabilidad colectiva de los socios que permiten que prevalezca el culto personal antes que un esfuerzo colectivo que responda y que demande por la eficiencia y la eficacia de la gestión integrada de lo deportivo, lo empresarial y lo social. Mientras no se cambie de paradigma se ocultaran los errores y el único examen será el posterior a cada partido en el que al final el único chivo expiatorio es el técnico de turno cuya suerte esta sujeta a los vaivenes de los enfrentamientos entre directivos que no tienen clara su misión, ni su rol, debido a su perspectiva reducida e inmediata y a los intereses de algunos de estos con los intermediarios de los derechos deportivos de los jugadores. Este confuso panorama es el que de un lado otorga una inmunidad al supuesto dueño de turno y de otro explica el eco exagerado con que se reciben los comentarios de los medios de comunicación. La cabeza del técnico es el comodín de la anarquía directiva. ¡Esta es una verdad que debe ser reconocida: En el cementerio de entrenadores del equipo se han tapado con tierra los errores y desaciertos de la directiva.
Este caos y estas formas sutiles de tapar los errores, son los presagios del fracaso de las organizaciones que en un momento tienen un bienestar económico que poco a poco se despilfarra por no levantar aristas, por no realizar juicios críticos. Los juicios críticos se le han entregado a la crónica deportiva, el socio ha renunciado a su derecho y a su esencia de ser accionista, de beligerar , de exigir, de elegir libremente. Se ha limitado a ser un hincha con carné o un espectador pasivo del caso de la organización. Es inexplicable que en una empresa del espectáculo futbolístico del siglo XXI se renuncie a asumir el examen ácido del rendimiento de la gestión deportiva y económica. La complacencia en los análisis y en las revisiones de costo beneficio, se convierten en complicidad. La benevolencia con los responsables de los errores estratégicos ha dejado una historia de bancarrotas y de escándalos, de corrupción en organizaciones acreditadas del mundo industrial y financiero y en las deportivas que no han tomado con seriedad el manejo de sus intereses.
APORTE PARA LA CAMPAÑA
El reto es reinvidicar la gran masa de jóvenes profesionales, ejecutivos hombres y mujeres buscando su representación al frente de una organización que se merece y esta llamada a ser una muestra de la capacidad y las competencias gerenciales de un amplio sector de sus asociados.
Si quiere ampliar esta perspectiva examine críticamente la gestión del deportivo Cali con la ayuda de un estudiante de administración o ing. Industrial. Si usted es ejecutivo de una empresa del sector público o del sector privado, dispondrá de mejores elementos o criterios par evaluar la situación. Hay que reconocer que errores y fallas se presentan hasta en las mejores familias, el taparlos con las apariencias seguirán reproduciendo las divisiones y los enfrentamiento que continuaran poblando el cementerio de técnicos deportivos, el incremento de una nómina remitida a proceso de devaluación de “piernas caídas” en la banca y al despilfarro del “capital deportivo” que por no pertenecer a una o otra “cuerda” del poder deben buscar el puesto y los éxitos en otros equipos.
La elección de la junta directiva del Deportivo Cali es un proceso democrático que no solo impacta el fuero interno de la organización sino que es una muestra y un reflejo de la forma como un sector de la sociedad caleña afronta y asume las crisis que hoy en día nos colocan en ventana nacional. La responsabilidad del proceso se ha convertido en una proyección de lo que es la ciudad, lo que son sus organizaciones y como participan los involucrados en estos procesos. Por eso el espíritu de esta propuesta es el de invitar a reflexionar críticamente sobre el quehacer y responsabilidad de quienes van a ser elegidos. Esta es una tarea ineludible de quien aspira a contribuir al cambio. Esta invitación al cuestionamiento se acompaña de una propuesta de gestión como corresponde a una empresa del espectáculo y el entretenimiento que quiere reafirmarse como una organización socialmente sana, orientada al éxito deportivo y económico.
El Deportivo Cali es una organización que es símbolo de una ciudad, de su capacidad, de sus talentos, de sus virtudes y debilidades, por eso cada socio debe ser conciente de la responsabilidad que tiene en este proceso. Aunque el deporte no es mejor, ni peor que la sociedad, todo acto inherente a el es un reflejo de ella. Por ello se debe aprovechar esta oportunidad para asumir este proceso electoral como un ejemplo de los procesos de participación democrática en nuestra ciudad, de la confrontación respetuosa de Opiniones, Enfoques y Conceptos, de la generación de estrategias, de las propuestas de Trabajo en Equipo, de convocatorias al liderazgo participativo, de alternativas creadoras para la solución de problemas y conflictos, de la necesidad de disciplina, de exigencia, de esfuerzo, de preparación y de resultados.
La elección de los miembros de junta directiva no puede ser un hecho subordinado a la ligereza y a la inmediatez con la que habitualmente se toman los procesos electorales en nuestro país y particularmente en nuestra ciudad en donde las elecciones populares no han podido tipificarse si no que han obedecido más al oportunismo coyuntural, al populismo, a la confianza en proyectos innovadores, al desespero o a la pretensión de un compromiso colectivo en favor de la ciudad.
Para pensar amigo socio
Para configurar su criterio frente a estas tesis revise la listas de personas que han integrado la directiva del equipo durante los últimos diez años. Examine con sus amigos la evaluación del desempeño, los aciertos, los desaciertos y escándalos en los que se han visto involucrados, en que momento colocaron de presente sus intereses particulares antes que la buena marcha de la institución. De esta manera su voz y su voto se nutrirán de criterio frente a las necesidades de la institución para servirle a ella y no para beneficiarse con un protagonismo más propio de una pagina social antes que de una crónica deportiva que le reconozca su contribución y aporte a los éxitos.
POR EL CALI QUE QUEREMOS.
VOTE BIEN
FERNANDO MOTTA MAFLA
Formación Profesional
· Medico Cirujano Univalle 1984
· Medico del Deporte UFGRS (Brasil) 1990
· Alta Gerencia Esp. Uniandes
· Especialista en Homotoxicologia Unilibre
· Proyectos de Promocion de Salud y prevencion de enfermedad. Univalle
Experiencia Deportiva
· 14 años en el fútbol profesional y aficionado
· Médico Asociación Deportivo Cali 1992 – 1999
· Médico de Seleccionados Nacionales 2002 – 2005
Experiencia Empresarial
· Fundador y director de la Fundación Médica Cristiana
· Fundador y Director del Proyecto de Comunicaciones para la Salud (Radio, TV. e impresos) “VIDA PLENA”.
· Presidente de la asociación colombiana de comunicadores en salud. –ACCOS.